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Los colombianos están destinando cada vez más dinero de su propio bolsillo para comprar medicamentos, según el más reciente informe del Observatorio de Medicamentos Radar Farmacéutico, elaborado por la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (ASINFAR), que evidencia un fuerte incremento en las compras realizadas directamente en farmacias y droguerías durante el primer trimestre de 2026.
De acuerdo con el estudio, las ventas de medicamentos a través del canal comercial crecieron 24,3 por ciento entre enero y marzo de 2026 frente al mismo periodo de 2025. Este comportamiento superó ampliamente el crecimiento del canal institucional, mediante el cual el sistema de salud suministra los medicamentos a los pacientes, que registró un aumento del 9,4 por ciento.
En total, durante el primer trimestre de este año las ventas de la industria farmacéutica alcanzaron los 8,05 billones de pesos, lo que representa un crecimiento del 14,5 por ciento frente al mismo periodo del año anterior. De ese monto, 5,04 billones de pesos correspondieron al canal institucional y 3,01 billones de pesos al canal comercial.
Según Hernando Macías, director de Políticas Sectoriales y Farmacéuticas de ASINFAR, uno de los factores que podría explicar este comportamiento es la dificultad que han enfrentado numerosos pacientes para recibir oportunamente algunos medicamentos a través de las EPS.
“La escasez de medicamentos en los puntos de dispensación termina obligando a muchas personas a adquirirlos directamente en farmacias y droguerías, incrementando así el gasto de bolsillo”, señaló el experto.
Las cifras muestran que, aunque el sistema institucional continúa concentrando la mayor parte del valor de las ventas, cada vez son más los colombianos que recurren a las farmacias para conseguir tratamientos que deberían recibir por medio del sistema de salud.
El informe también evidencia un incremento en el volumen de medicamentos comercializados en el país.
Durante los tres primeros meses de 2026 se vendieron 310,8 millones de unidades, un crecimiento del 9,5 por ciento frente al mismo periodo del año anterior.
De ese total, 200,7 millones de unidades fueron adquiridas directamente por los consumidores mediante el canal comercial, mientras que cerca de 110 millones fueron distribuidas a través del canal institucional.
A pesar de que el canal comercial movilizó un mayor número de unidades, el valor económico del mercado institucional fue considerablemente superior. Mientras este último alcanzó ventas por 5,04 billones de pesos, el canal comercial registró 3,01 billones.
Para Macías, esta diferencia responde a la naturaleza de los medicamentos que adquiere el sistema de salud.
“El precio promedio por unidad en el canal institucional es varias veces superior al comercial”, explicó. Esto se debe a que allí se concentran medicamentos de alto costo destinados al tratamiento de enfermedades como el cáncer, enfermedades huérfanas y otras patologías complejas, cuyo financiamiento depende del sistema de salud.
La entrega incompleta de medicamentos sigue siendo un problema
ASINFAR señala que el crecimiento de las ventas en el canal comercial está estrechamente relacionado con las dificultades que enfrentan miles de pacientes para acceder a sus tratamientos a través de las EPS.
El informe recuerda que la mayoría de los medicamentos adquiridos directamente por los usuarios corresponden a productos de menor precio y, en muchos casos, de fabricación nacional.
Como antecedente, cita el informe Medicamentos inaccesibles, derechos vulnerados, publicado por la Defensoría del Pueblo en octubre de 2025, el cual documentó que entre enero de 2024 y julio de 2025 se recibieron 685.000 quejas relacionadas con la no entrega de medicamentos, la mayoría de ellos incluidos dentro del Plan de Beneficios en Salud.
La Defensoría advirtió que la entrega incompleta o la no entrega de los medicamentos prescritos constituye una vulneración del derecho fundamental a la salud, además de exponer a los pacientes a riesgos derivados de la falta de atención oportuna, integral y continua.
El análisis del Observatorio además muestra un cambio en la composición del mercado farmacéutico colombiano.
Entre enero y marzo de 2026, las ventas de medicamentos importados alcanzaron los 5,6 billones de pesos, mientras que los productos fabricados en Colombia representaron 2,2 billones de pesos.
A esta cifra se suman aproximadamente 0,2 billones de pesos correspondientes a medicamentos importados a granel y cerca de 0,03 billones de pesos asociados a registros cuyo origen no pudo determinarse con precisión.
Según ASINFAR, estas cifras evidencian que una proporción creciente de los recursos del sistema de salud está destinada a financiar medicamentos importados, especialmente tratamientos especializados de alto costo.
Esto implica que una parte importante del presupuesto institucional se concentra en medicamentos cuyo valor es significativamente superior al de muchos tratamientos producidos por la industria farmacéutica nacional.
Frente a este panorama, Hernando Macías aseguró que, aunque en Colombia existen medicamentos elaborados por laboratorios nacionales con altos estándares de calidad y menores costos para el tratamiento de enfermedades crónicas, estos han venido perdiendo participación dentro del gasto institucional.
“Si bien en Colombia existen medicamentos de alta calidad y menor costo para el tratamiento de enfermedades crónicas —muchos de ellos fabricados por laboratorios nacionales—, estos han venido perdiendo participación relativa dentro del gasto institucional”, concluyó.
REDACCIÓN SALUD
Información basada y extraída de www.eltiempo.com. Puedes leer la noticia completa en el Link Original de La Noticia.





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