El regreso a clases no solo implica preparar uniformes, útiles escolares y mochilas. También supone recuperar las rutinas que muchos niños y adolescentes modifican durante las vacaciones, especialmente los horarios de descanso. Expertos advierten que volver de manera abrupta a levantarse temprano puede afectar la concentración, el estado de ánimo y el rendimiento académico.
Durante el periodo de vacaciones es común que los menores se acuesten y se levanten más tarde, además de incrementar el tiempo que pasan frente a celulares, computadores, televisores y videojuegos. Estos cambios pueden alterar el ciclo de sueño y dificultar la adaptación cuando deben regresar a las aulas.
De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), los niños en edad preescolar necesitan entre 10 y 13 horas de sueño al día. En el caso de los menores de 6 a 12 años, la recomendación es de 9 a 12 horas, mientras que los adolescentes requieren entre 8 y 10 horas de descanso.
La importancia del sueño va más allá de combatir el cansancio. Durante los primeros años de vida y la adolescencia, el cerebro atraviesa una etapa fundamental de desarrollo, en la que se consolidan conexiones neuronales relacionadas con el aprendizaje, la regulación de las emociones y la capacidad de adaptación.
La falta de descanso sostenida puede estar relacionada con irritabilidad, ansiedad, problemas de conducta y dificultades para mantener la atención. En consecuencia, un estudiante que duerme poco puede llegar a las aulas cansado, con menor capacidad de concentración y con un rendimiento académico inferior.
Uno de los principales factores que afectan el descanso es el uso de dispositivos electrónicos durante la noche. Un estudio publicado en JAMA Pediatrics señala que utilizar dispositivos en la cama puede reducir el tiempo de sueño. Los especialistas explican que los videojuegos y otras actividades frente a las pantallas mantienen al cerebro en estado de alerta y pueden retrasar el momento en que llega el sueño.
Por esta razón, una de las recomendaciones para las familias es establecer horarios regulares para acostarse y levantarse. La diferencia entre los horarios de un día y otro debería mantenerse, en lo posible, dentro de una hora.
También se aconseja evitar que los niños utilicen celulares, tabletas o videojuegos cuando ya están en la cama. En cambio, durante el día es recomendable fomentar la actividad física y la exposición a la luz natural, elementos que contribuyen a regular el reloj biológico.
Los especialistas recomiendan que estos cambios no se realicen de golpe. Lo ideal es recuperar progresivamente los horarios escolares durante los últimos días de vacaciones, de manera que el organismo pueda adaptarse antes del retorno a las aulas.
Además, los padres deben prestar atención a señales como somnolencia excesiva durante el día, dificultad persistente para conciliar el sueño o ronquidos frecuentes. Si estos problemas se mantienen, podría ser necesario consultar con un especialista para determinar si existe algún trastorno del sueño.
Así, preparar a niños y adolescentes para el regreso a clases también significa ayudarlos a recuperar un descanso adecuado. Dormir las horas necesarias puede convertirse en una herramienta fundamental para comenzar el nuevo periodo escolar con mayor energía, concentración y bienestar.
Fuente: Ecuavisa





Comentarios