El tenor español Xabier Anduaga, una de las figuras más sobresalientes del canto lírico actual, se presentará este lunes 3 de agosto en el Teatro Colón en el marco del Ciclo Aura junto a la soprano Hera Park como artista invitada. El concierto marcará además el debut de la orquesta creada por el Ciclo Aura, al mando de Constantine Orbelian, director de orquesta y pianista estadounidense, reconocido por su trayectoria en el repertorio operístico y vocal junto a algunas de las principales figuras del canto internacional.

La conversación con Xabier Anduaga tuvo lugar pocos días después de la histórica consagración de España en el Mundial, en un clima de particular entusiasmo y celebración.

Realizada por zoom, encontró al tenor en España, en un momento decisivo de su carrera: mientras preparaba la grabación de su primer disco como solista, un proyecto largamente esperado que abría una nueva etapa artística y despertaba gran expectativa, comenzaba a consolidar su presencia en los principales escenarios internacionales.

Antes de hablar de música, surgió inevitablemente el fútbol. Anduaga, además de cantante, es un apasionado del deporte, y la reciente victoria española abrió una conversación sobre las distintas formas en que los países viven una misma pasión. Desde Madrid, donde había visto el partido, recordó la tensión propia de una final mundialista y reflexionó sobre las diferencias entre la intensidad futbolera argentina y la manera española de celebrar el triunfo: una relación con el fútbol más vinculada al placer del juego y al encuentro que al espectáculo que lo rodea.

Ese clima de celebración y de nuevos comienzos acompañó una charla en la que Anduaga habló también de su próxima visita a Buenos Aires y de su debut como solista en el Teatro Colón, un escenario que representaba para él un desafío artístico y una oportunidad largamente esperada.

Un consagrado

Xabier Anduaga debutó a los 21 años. Hoy tiene 31 y una carrera brillante en la lírica. Foto: Prensa

Xabier Anduaga nació en San Sebastián en 1995, se convirtió en una de las voces jóvenes más destacadas de la lírica internacional. Formado en Musikene -Centro Superior de Música del País Vasco- y posteriormente en la Accademia Rossiniana Alberto Zedda de Pesaro, obtuvo reconocimiento por la belleza y flexibilidad de su voz, su refinamiento estilístico y una particular afinidad con el repertorio belcantista.

Ganador de importantes concursos internacionales, entre ellos el Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas y Operalia, desarrolló una carrera ascendente en los principales teatros europeos, con interpretaciones de Rossini, Donizetti y Bellini, junto a una creciente exploración de nuevos territorios del repertorio lírico. Su llegada al Teatro Colón como solista representa entonces un nuevo capítulo en una trayectoria marcada por la proyección internacional y por las expectativas que despierta una de las grandes voces jóvenes de su generación.

-Este recital en el Teatro Colón coincide con un momento muy especial de tu carrera: diez años desde tu debut profesional. ¿Qué representa para vos este regreso a Buenos Aires?

-Es un momento muy importante. La primera vez que vine al Colón era muy joven y estaba dando mis primeros pasos en la profesión. Después volví con Anna Bolena y ahora regreso en un momento mucho más maduro, con la posibilidad de presentarme prácticamente como solista. Además, este verano se cumplen diez años desde mi debut en Italia, el 12 de agosto de 2016, así que este recital es casi una celebración de ese recorrido.

-¿Por eso el programa funciona también como una especie de autobiografía musical?

-Exactamente. Elegí un repertorio que recorre toda mi carrera: desde las primeras arias con las que hice concursos y audiciones hasta papeles que acabo de incorporar, como Werther. También habrá zarzuela y música española, algo que siento muy propio y que, además, nos une a todos los hispanohablantes. Y tengo la gran suerte de estar acompañado por la gran Hera Park, una soprano alucinante que me dará la oportunidad de poder hacer también duetos y música juntos.

-Mencionabas Werther. Dijiste en una oportunidad que fue un antes y un después en tu carrera. ¿En qué sentido?

-Fue mi primer gran papel protagonista, con toda la responsabilidad dramática y vocal sobre los hombros. Lo afronté con mucho respeto, pero llegó en el momento justo. Me hizo comprender que mi voz se siente hoy mucho más cómoda en un repertorio plenamente lírico que en el más ligero que cantaba al comienzo de mi carrera, probablemente porque entonces respondía más a mi edad que a mi verdadera naturaleza vocal.

Xabier Anduaga concuerda cada paso de su carrera con su esposa, que es además su profesora. Foto: Prensa

-En estos diez años tu carrera creció muy rápidamente. ¿Cómo se sobrevive a esa intensidad?

-Empecé con apenas veintiún años y muchas cosas sucedieron tan deprisa que casi no era consciente de todo. Después llegó la pandemia y, aunque fue un golpe durísimo para todos los artistas, también me dio algo que nunca había tenido: tiempo. Tiempo para estudiar, para dejar de hacer maletas, para escuchar mi voz y pensar hacia dónde quería ir. Ese paréntesis terminó siendo fundamental para madurar.

Lo primero es la familia

-Muchos cantantes jóvenes hablan del estrés permanente que genera una carrera internacional. ¿También lo viviste?

-Claro que sí. Los tenores vivimos bajo una enorme exigencia. Pero nunca sentí que mi carrera hubiera explotado de un día para otro. Todo fue muy gradual. He ido dando pasos poco a poco y eso me permitió no sentir que estaba caminando sobre el vacío.

-En esa construcción paciente parece haber sido muy importante tu entorno.

-Muchísimo. Mi profesora es mi mujer. Trabajamos juntos desde el comienzo de mi carrera y todas las decisiones las tomamos entre los dos. He dicho que no a más de veinte papeles porque sentía que todavía no era el momento vocal adecuado. Hoy miro hacia atrás y creo que esas renuncias explican en gran parte dónde estoy.

-¿No es difícil separar la vida de pareja del trabajo?

-Lo aprendimos con los años. Llevamos más de once años juntos. Sabemos cuándo trabajar y cuándo dejar de hablar de música. Nos conocemos muy bien, en los momentos buenos y en los malos, y eso nos permite exigirnos mucho, pero también saber cuándo hay que parar.

Xabier Anduaga se presentará por segunda vez en el Teatro Colón, este lunes 3 de agosto. Foto: Prensa

-Uno de los momentos más comentados de tu carrera fueron las larguísimas ovaciones en Viena que duraron 18 minutos y los bises de Werther en Barcelona. Sin embargo, decís que sos tímido frente a los aplausos.

-Sí, porque yo no vivo para los aplausos. Vivo para entregarme al público. Sobre el escenario doy el cuatrocientos por ciento de mí mismo, pero cuando llega el momento de recibir esa respuesta me cuesta mucho. Cuando las ovaciones se prolongan, pienso: “Bueno, ya está, ahora váyanse tranquilos a casa que yo también me voy a la mía”. Es una situación hermosa, por supuesto, pero me sigue dando pudor.

-Eso rompe bastante con el estereotipo del tenor como una figura dominada por el ego.

-Puede ser. Yo siento que lo importante sucede mientras canto. Ahí es donde quiero transmitir algo. Lo demás me emociona muchísimo, pero no es el motivo por el que hago este trabajo.

-También estás grabando tu primer disco como solista. ¿Por qué esperaste diez años?

-Porque quería hacerlo cuando sintiera que mi voz estaba en su momento más bonito. Un disco queda para siempre. Hay repertorios que probablemente ya no volveré a cantar dentro de unos años, y me hacía ilusión que quedaran registrados ahora. No quería hacer un disco correcto; quería hacer un disco del que pudiera sentirme orgulloso.

-¿Es muy distinto cantar para un micrófono que para una sala llena?

-Completamente. Estoy acostumbrado a alimentarme de la energía del público. En un estudio todo cambia: los auriculares, los micrófonos, la ausencia de esa reacción inmediata. Será una experiencia nueva, pero también forma parte del crecimiento de una carrera.

Xabier Anduaga. Tras diez años de presentarse en los mejores lugares de la música clásica, se prepara para grabar su primer disco solista. Foto: Prensa

-Una crítica italiana dijo alguna vez que tu manera de cantar recordaba a la gran tradición de los tenores del pasado. ¿Fue una de las reseñas que más te marcaron?

-Sí, porque nunca intenté imitar a nadie. Mi mujer y yo siempre trabajamos buscando una personalidad propia. Que alguien escribiera que encontraba en mi canto una manera de hacer las cosas que recordaba a otra época me hizo mucha ilusión. Las críticas me interesan, pero procuro que no condicionen mi trabajo. Solo me duelen las que uno siente que fueron escritas para hacer daño.

-¿Qué creés que distingue hoy tu manera de cantar?

-La homogeneidad de la voz. Es algo que trabajé muchísimo: mantener el mismo color en todo el registro, desde el grave hasta el sobreagudo. Pero, sobre todo, me interesa transmitir. Prefiero emocionar con una frase que impresionar con un efecto vocal.

-¿Qué le dirías a alguien que nunca fue a escuchar ópera?

-Que vaya sin prejuicios. A mí me apasiona el fútbol porque crecí con él, pero también descubrí muchas cosas simplemente dándoles una oportunidad. La ópera merece esa oportunidad. Después podrá gustarte o no, igual que cualquier otra música. Yo soy una persona normal de treinta y un años, cuyo trabajo consiste en cantar. Si alguien se anima a venir al concierto con curiosidad, ya habrá dado el primer paso.

Ficha

Cantantes: Xabier Anduaga, tenor; Hera Park, soprano Orquesta: Ciclo Aura Dirección musical: Constantine Orbelian Función: 3 de agosto, a las 20 Sala: Teatro Colón (Libertad 621, CABA)

Gioachino Rossini: Obertura de Il barbiere di Siviglia; Gaetano Donizetti: “Ah! mes amis, quel jour de fête” de La fille du régimen, Xabier Anduaga; “So anch’io la virtù mágica” de Don Pasquale, Hera Park; Jules Massenet: De Werther Preludio “Va! Laisse couler mes larmes”, Hera Park; “Pourquoi me réveiller”, Xabier Anduaga; Giuseppe Verdi: Obertura de Un giorno di regno, “Parigi, o cara» de La traviata

Xabier Anduaga tendrá a la soprano Hera Park como artista invitada, en su presentación en el Teatro Colón. Foto: Prensa

Georges Bizet: “Je crois entendre encore” de Les pêcheurs de perles

Xabier Anduaga ; “C’est des contrebandiers…Je dis que rien ne m’épouvante” de Carmen, Hera Park; Giuseppe Verdi: Obertura de Luisa Miller; Gaetano Donizetti: “Caro elisir…Esulti pur la barbara” de L’elisir d’amore; Manuel de Falla: Danza española n.° 1 de La vida breve; Rafael Calleja: “Adiós Granada” de Los emigrantes, Xabier Anduaga; Ruperto Chapí: “Carceleras” de Las hijas de Zebedeo, Hera Park; Pablo Sorozábal: “No puede ser” de La tabernera del puerto, Xabier Anduaga; Manuel Penella: “Torero quiero ser” de El gato montés.


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