
Días antes de que Juana Mailén Antonich (24) fuera asesinada tras acudir a una supuesta entrevista laboral en Mar del Plata, otra joven de la ciudad había hecho pública una experiencia que hoy resuena de manera estremecedora.
Luz Ledesma contó en un video que se viralizó en Instagram cómo estuvo a punto de caer en lo que interpreta como un intento de secuestro disfrazado de oferta de trabajo. “Si hubiera ido, estaría desaparecida”, resumió en su testimonio el 20 de julio pasado, antes de que el temor que describía se materializara con el femicidio que hoy conmociona a la ciudad.
Todo comenzó cuando Ledesma vio en un grupo de Facebook dedicado a la búsqueda de empleo un anuncio que solicitaba mujeres de entre 18 y 35 años para trabajar como depiladoras láser en un centro de estética. La publicación aclaraba que no era excluyente tener experiencia previa, ya que se ofrecía un curso de capacitación antes de comenzar a trabajar, un detalle que, según relató después, hizo más atractiva y creíble la propuesta.
Interesada, la joven se contactó con una mujer que decía ser la dueña del local. En ese primer intercambio le compartió información personal: sus horarios disponibles y el lugar donde estudiaba. Casi de inmediato, le pidieron fotografías para “comprobar si cumplía con el perfil” que buscaban para el puesto.
A medida que la conversación avanzaba, Ledesma empezó a notar señales que le resultaron extrañas. Los mensajes le llegaban en horarios inusuales —a las 23, a las 0 o a la 1 de la madrugada— algo que en un primer momento intentó justificar pensando que, al ser dueña de una estética, la mujer simplemente estaba ocupada durante el día. Sin embargo, la reclutadora insistía en pedirle fotos “actuales”, y cuando finalmente coordinaron un encuentro en un edificio ubicado frente a una plaza, Ledesma notó que cada vez que preguntaba el nombre del comercio, la respuesta era directamente ignorada.
Decidida a despejar sus dudas antes de asistir, la joven buscó a la supuesta empleadora en redes sociales y no encontró ningún rastro de su existencia. La sospecha se confirmó cuando le pidió imágenes adicionales: las fotos que recibió resultaron estar generadas en su totalidad con inteligencia artificial.
Cuando le hizo notar la irregularidad, la respuesta que obtuvo fue tan insólita como reveladora: “Es la primera vez que me dicen que parezco chica IA”, le habría escrito la persona del otro lado del chat. A partir de ese mensaje, la comunicación se cortó por completo y no hubo más respuestas.
Con la maniobra al descubierto, Ledesma se comunicó con el administrador del grupo de trabajo donde había visto el anuncio original. Le informaron que la publicación ya había sido eliminada, luego de que la cuenta que la había difundido fuera denunciada por otros usuarios.
Fue entonces cuando decidió hacer pública toda la situación, con la intención de alertar a otras mujeres que atraviesan una búsqueda laboral. “Se aprovechan de la necesidad de la gente, me satura. Si no me mandaba esa foto, iba a ir porque necesitaba el trabajo”, reflexionó, visiblemente afectada. Y cerró su testimonio con una frase que resume la angustia de lo vivido: “Tengan cuidado, se me hace un nudo en la garganta”.
Apenas semanas después de esa publicación, el temor que Ledesma había expresado se materializó de la forma más trágica. Juana Mailén Antonich (24), madre de dos hijas pequeñas, fue asesinada en un predio del balneario Punta Cantera, cerca del sector conocido como Waikiki, tras haber sido citada por redes sociales bajo la excusa de una propuesta laboral.
Su cuerpo, con signos de golpes y heridas de arma blanca, fue hallado semienterrado. Los familiares de la joven habían iniciado una búsqueda desesperada la noche del sábado al no tener noticias de ella, tras recuperar su última conversación en redes sociales y reunir datos aportados por testigos, lo que permitió establecer el lugar exacto adonde había ido.
Pasada la medianoche, parientes de Mailén junto a personal de la comisaría 5° llegaron hasta el balneario y sorprendieron a dos hombres quemando ropa de la víctima en un tacho. Ambos intentaron huir, pero fueron detenidos poco después mientras se escondían debajo del parador Waikiki; uno tenía la ropa manchada de sangre y los dos presentaban rasguños en el rostro. Cerca del lugar, la policía halló una moto perteneciente a uno de los detenidos y, a pocos metros, el cuerpo sin vida de Mailén.
Los acusados, identificados como Agustín Bartolomé Díaz (26) y José Luis Aquino (27) —dos serenos que trabajarían en el predio—, fueron imputados provisoriamente por el fiscal Carlos Russo.
Información basada y extraída de www.clarin.com. Puedes leer la noticia completa en el Link Original de La Noticia.





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