
Muchos patios se convierten en espacios difíciles de aprovechar. El suelo acumula calor durante horas, las paredes reflejan la luz y la falta de vegetación hace que la temperatura siga siendo alta incluso al final de la tarde. En la mayoría de los casos, el problema parte del propio pavimento: el cemento y el hormigón se han utilizado tradicionalmente por su resistencia y facilidad de mantenimiento, pero cuando cubren toda la superficie pueden contribuir a crear un ambiente más duro y caluroso.
Los arquitectos Fabián Gutiérrez y Francisco Bernés, de Workshop Diseño y Construcción, advierten de que el problema se agrava cuando no se combinan con zonas permeables, vegetación y sombra. Porque el confort de un patio no depende solo de los materiales. También influyen las plantas, el drenaje y la forma en la que los muros reciben y reflejan la luz. Bien resueltos, estos elementos pueden transformar un espacio recalentado en una zona mucho más agradable.
“El suelo de cemento tiene muchas ventajas, como su durabilidad, su precio y su versatilidad para elegir acabados y colores”, explican los arquitectos a La Vanguardia. El problema aparece cuando se extiende sin interrupciones por todo el patio. Al tratarse de un material impermeable, el agua no puede filtrarse y debe buscarse otra forma de evacuarla.
Por eso, más que eliminar completamente el cemento, los arquitectos recomiendan evitar que ocupe toda la superficie. “La recomendación es no cubrir el 100 % del área con cemento, sino dejar espacios de absorción, como el terreno natural con vegetación. Si el espacio es muy pequeño, hay que considerar un sistema de drenaje”, señalan.
Estas interrupciones pueden adoptar muchas formas: un parterre, una franja de tierra, una zona de grava o unos adoquines colocados con juntas abiertas. No solo permiten que el agua encuentre una vía de escape, sino que rompen la continuidad de una superficie que, bajo el sol, puede convertirse en un suelo abrasador.
Para Gutiérrez y Bernés, el primer paso para reducir la sensación térmica consiste en controlar la cantidad de radiación que recibe el patio. Y la forma más eficaz de hacerlo sigue siendo la vegetación. “Hay que controlar la incidencia de la luz, y esto lo lograremos de forma natural”, indican. Un árbol con una copa frondosa puede proyectar sombra durante las horas centrales del día, mientras que una línea de arbustos puede proteger las zonas de paso y evitar que el suelo quede completamente expuesto.
La sombra vegetal cambia la manera en la que se vive el patio. No solo protege a quien lo utiliza, sino que impide que los materiales se recalienten con la misma intensidad. Por eso, los arquitectos insisten en que incluso los espacios pequeños pueden incorporar algún elemento verde. “La vegetación puede integrarse en cualquier tamaño o espacio. No importa si un patio es pequeño: siempre podemos tener un árbol proporcionado que genere una sombrilla natural y convierta el ambiente en un lugar ideal para estar al exterior”, afirman.
La grava, la piedra y los adoquines pueden ayudar a crear una superficie más amable que una losa continua de hormigón. Los expertos recomiendan especialmente evitar los acabados con demasiado brillo, porque reflejan la luz y aumentan la sensación de deslumbramiento.
Esto no significa que la piedra o la grava permanezcan frías durante un día de verano, sino que, combinadas con sombra y vegetación, pueden contribuir a que el espacio resulte menos agresivo. La diferencia no depende de un único material, sino de cómo se relacionan todos los elementos del patio. “No olvidemos los muros, ya que por ellos rebota la luz. Si aplicamos el mismo criterio con plantas o acabados neutros, tendremos un ambiente mucho más fresco”, apuntan los arquitectos. Cubrir parte de esos cerramientos con vegetación o elegir acabados mates puede marcar una diferencia.
Quienes ya tienen un patio completamente cubierto de hormigón tampoco necesitan asumir necesariamente una reforma integral. Según Gutiérrez y Bernés, existen soluciones capaces de transformar el espacio sin levantar todo el pavimento.
“Hay diversos materiales que pueden colocarse sobre el cemento sin tener que embarcarse en una renovación total”, explican. Entre ellos mencionan los tablones de madera natural, los decks artificiales y las losetas de piedra texturizada, que permiten introducir una nueva textura y cambiar rápidamente el aspecto del suelo.
Estas capas superpuestas pueden suavizar la dureza visual del hormigón y hacer que el patio resulte más cálido y habitable. Antes de colocarlas, eso sí, conviene comprobar que el agua sigue teniendo una salida y que no se generarán acumulaciones bajo el nuevo revestimiento.
Información basada y extraída de www.clarin.com. Puedes leer la noticia completa en el Link Original de La Noticia.





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