El precio de la electricidad supone uno de los mayores quebraderos de cabeza de la población española. Sobre todo en verano, ya que registra niveles muy elevados. Según los datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE), en lo que llevamos de mes de julio, el precio de la luz supera de media los 135 euros el megavatio hora.

Para amortiguar este impacto en el bolsillo, el ingeniero industrial y divulgador energético Jorge Morales de Labra ofrece las claves indispensables para mejorar el aislamiento térmico y optimizar el consumo eléctrico de la vivienda.

Durante su intervención en el programa radiofónico La Tarde, Morales de Labra incide en que la mejor estrategia para ahorrar no es usar mejor el aire acondicionado, sino evitar que el calor entre en casa.

“Cuando tenemos una habitación a la que le está dando el sol todo el día, hay que intentar poner un toldo porque es un ahorro directo”. Esos toldos a los que hace referencia el experto ayudan a que parte del calor no acceda al interior de la vivienda.

Pero no solo los toldos son cruciales en esta época veraniega, también existen otros factores, explica el experto. “Las ventanas que tengamos, los muros, el aislamiento del propio tejado… eso va a reducir sustancialmente la factura”. De este modo, el interior no se recalienta tanto y es más fácil alcanzar una temperatura óptima.

Esta capacidad de conservar la temperatura está de hecho estrechamente ligada a un factor que suele pasar desapercibido al alquilar o comprar una vivienda: la etiqueta de eficiencia energética. Se trata de la famosa etiqueta de eficiencia energética.

Regulada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), esta escala visual de colores y letras —que va desde la A (máxima eficiencia) hasta la G (mínima eficiencia)— permite al consumidor conocer de antemano el gasto estimado de los electrodomésticos y de la propia infraestructura del inmueble, lo que se traduce en un alivio económico directo a largo plazo.

De manera visual, se aprecia la comparación de los productos en cuanto a su gasto, desde el punto de vista de su eficiencia energética y su consecuente ahorro económico y contribución medioambiental.

Morales de Labra detalla otro factor fundamental para mantener la casa fresca sin abusar del aire acondicionado. “La clave es ventilar la casa por la mañana cuando menos diferencia hay entre la temperatura que queremos tener en la habitación y la temperatura exterior”.

El objetivo de esta pauta es buscar siempre el momento de menor impacto térmico en la vivienda. Mientras que en verano las primeras horas de la mañana ofrecen las temperaturas exteriores más bajas para refrescar las paredes, en invierno la hora ideal para ventilar pasa a ser el mediodía, cuando el ambiente exterior es más cálido y se evita que la casa pierda el calor acumulado.

La ventilación del hogar influye para obtener esa reducción económica. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recomienda incluso abrir ventanas en extremos de la casa para generar una corriente de aire cruzada y así obtener ese importante ahorro energético.


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