Los casos de dengue continúan aumentando en Guayaquil y generan preocupación entre las autoridades sanitarias y los médicos, especialmente por los pacientes que llegan a los centros de salud después de haberse automedicado. Hospitales públicos y privados reportan un incremento de personas con síntomas compatibles con esta enfermedad, mientras los especialistas advierten que el uso de ciertos medicamentos puede agravar el cuadro y aumentar el riesgo de complicaciones.

Según información de la red municipal de salud, durante 2026 se han atendido cientos de pacientes con diagnóstico de dengue. En Guayaquil, los casos registrados por la red municipal aumentaron durante julio, cuando se contabilizaron 74 atenciones frente a las 58 registradas en junio, lo que representa un incremento de alrededor del 27,6 %. Hasta julio, el acumulado alcanzaba 346 casos atendidos por las unidades municipales.

El escenario también se relaciona con las condiciones climáticas. Las altas temperaturas y la presencia de lluvias favorecen la reproducción del mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del dengue. El insecto puede reproducirse en recipientes donde se acumula agua, como tanques, llantas, baldes, floreros y otros objetos que permanecen expuestos. Por ello, las autoridades insisten en la eliminación de criaderos dentro y alrededor de los hogares.

Uno de los principales llamados de los profesionales de la salud es evitar la automedicación. Algunos pacientes llegan a los hospitales después de haber tomado medicamentos por cuenta propia para controlar la fiebre, el dolor de cabeza o el malestar general, sin conocer que determinados fármacos pueden incrementar el riesgo de sangrado en personas con dengue.

Los especialistas recomiendan evitar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, entre ellos ibuprofeno, naproxeno, ketorolaco, diclofenaco y aspirina, cuando existe sospecha de dengue. En cambio, el manejo de los síntomas debe realizarse bajo valoración médica. La Organización Mundial de la Salud señala que no existe un tratamiento específico contra el dengue y que el paracetamol puede utilizarse para controlar el dolor y la fiebre, siempre considerando la valoración de un profesional.

Además, los médicos recuerdan que la disminución de la fiebre no necesariamente significa que la enfermedad haya terminado. Precisamente después de esta etapa pueden aparecer signos de alarma, como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, somnolencia o sangrado por la nariz y las encías. Ante estas señales, es necesario acudir inmediatamente a un establecimiento de salud.

La prevención también juega un papel fundamental. Mantener tapados los depósitos de agua, eliminar recipientes que puedan convertirse en criaderos, limpiar patios y canaletas y utilizar repelente, mosquiteros o ropa que cubra la piel son algunas de las medidas recomendadas para reducir el riesgo de picaduras.

El llamado de los especialistas es claro: ante fiebre, dolor de cabeza, molestias detrás de los ojos, dolores musculares o malestar persistente, no se debe asumir que se trata de una gripe ni iniciar un tratamiento por cuenta propia. La atención médica oportuna permite identificar el dengue, vigilar la evolución de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones.

Fuente: Ecuavisa