Ecuador se prepara para un posible periodo prolongado de lluvias asociado al fenómeno de El Niño. El oceanógrafo Franklin Ormaza, de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), advirtió que, si el fenómeno coincide con la temporada invernal, las precipitaciones podrían extenderse entre 180 y 200 días, desde noviembre o diciembre de 2026 hasta mayo o junio de 2027.
Sin embargo, el especialista aclaró que las lluvias registradas durante las últimas semanas en el Litoral todavía no corresponden al inicio del periodo lluvioso provocado directamente por El Niño. De acuerdo con su explicación, estas precipitaciones responden a anomalías locales relacionadas con condiciones meteorológicas provenientes de la cuenca del Caribe y podrían mantenerse durante los próximos días.
Para confirmar una incidencia directa de El Niño sobre Ecuador deben coincidir varios factores atmosféricos y oceánicos. Ormaza señaló que uno de ellos es que la temperatura superficial del mar supere los 28 grados Celsius. Actualmente, explicó, se encuentra alrededor de los 26 grados. También se requiere una termoclina ubicada entre 70 y 100 metros de profundidad, cuando en este momento se encuentra entre 40 y 50 metros, además de cambios en los vientos alisios.
Otro indicador importante es el desplazamiento de la zona de convergencia tropical, donde confluyen los vientos del norte y del sur. Actualmente, esta zona se encuentra sobre Colombia, pero durante un episodio de El Niño puede desplazarse hacia el sur y llegar incluso a ubicarse sobre Guayaquil. Por esta razón, el experto pidió diferenciar las lluvias puntuales de las condiciones que marcarían un periodo invernal continuo.
El escenario más preocupante aparecería si El Niño coincide con el invierno de la Costa. En ese caso, las lluvias podrían mantenerse durante varios meses y alcanzar entre 180 y 200 días. En una situación considerada más favorable, Ecuador tendría alrededor de 120 días de precipitaciones correspondientes a un invierno normal.
Ormaza recordó que incluso periodos relativamente cortos de lluvias intensas pueden generar consecuencias importantes. Como referencia, mencionó que durante febrero de 2026 cerca de 20 días de precipitaciones provocaron inundaciones, afectaciones a miles de personas y daños en diferentes sectores de la Costa.
Guayaquil sería uno de los puntos donde podría observarse con mayor claridad la diferencia. Durante un invierno normal, la ciudad recibe entre 1.000 y 1.200 milímetros de lluvia entre enero y abril. Con un fenómeno de El Niño moderado, esa cantidad podría llegar aproximadamente a 3.000 milímetros, mientras que en un episodio fuerte podría alcanzar los 4.000 milímetros o incluso superar esa cifra.
El panorama no sería igual para todo el territorio nacional. Mientras la Costa podría registrar un incremento de las precipitaciones, la Cordillera de los Andes funciona como una barrera que modifica la influencia de estos sistemas sobre otras regiones. El Austro y la Amazonía, por ejemplo, están condicionados por otros factores atmosféricos y podrían enfrentar menores precipitaciones e incluso riesgos de sequía.
Además de las lluvias, las temperaturas elevadas continuarán siendo parte del escenario. El especialista anticipó que el calor podría mantenerse o aumentar durante las próximas semanas, con madrugadas que podrían alcanzar entre 25 y 26 grados en sectores de la Costa.
Aunque todavía no se puede hablar de un impacto pleno de El Niño sobre la Costa ecuatoriana, el llamado de los especialistas es mantener el monitoreo y avanzar con la preparación. Un periodo prolongado de precipitaciones podría incrementar el riesgo de inundaciones, deslizamientos y daños en infraestructura, por lo que las medidas preventivas deberán anticiparse al inicio del invierno.
Fuente: Ecuavisa





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