El virus manos, pies y boca registra un incremento de hasta el 20 % en las consultas privadas durante el período de vacaciones en Ecuador, especialmente entre los niños menores de cinco años. Se trata de una infección causada por enterovirus que, aunque generalmente no representa un cuadro grave, puede generar síntomas molestos y, en casos más severos, complicaciones en la piel.

El aumento de casos estaría relacionado con la mayor movilidad de las familias durante las vacaciones. En la Sierra ecuatoriana, el período de verano está marcado por un clima más seco y por actividades como visitas a piscinas, paseos y viajes hacia la Costa. Estas condiciones pueden favorecer la exposición al virus y aumentar las posibilidades de contagio entre los menores.

La transmisión ocurre principalmente mediante el contacto con secreciones respiratorias, saliva, heces o superficies contaminadas. Los niños también pueden infectarse al llevarse a la boca objetos que estuvieron en contacto con el virus. Por ello, los espacios donde existe contacto frecuente entre menores pueden convertirse en puntos de propagación si no se mantienen adecuadas medidas de higiene.

Entre los principales síntomas se encuentran la fiebre, el dolor de garganta y la aparición de lesiones en la boca, las manos y las plantas de los pies. También pueden aparecer manchas rojas en otras partes del cuerpo, que en algunos casos provocan comezón o dolor.

Aunque la mayoría de los pacientes se recupera sin complicaciones y la enfermedad desaparece por sí sola, existen cuadros más fuertes. Especialistas citados por Ecuavisa advierten que algunos pacientes pueden presentar una inflamación importante de la piel e incluso pérdida de uñas. Estos casos son menos frecuentes, pero requieren mayor atención.

Uno de los aspectos que preocupa durante esta temporada es la facilidad con la que el virus puede transmitirse entre los niños. El período de mayor contagio se concentra durante los primeros cinco días de la infección, por lo que identificar rápidamente los síntomas es fundamental para reducir la propagación.

Los especialistas recomiendan que los niños permanezcan en casa mientras presenten fiebre o lesiones activas. También aconsejan reforzar el lavado frecuente de manos, especialmente después de ir al baño, antes de comer y luego de atender a un menor enfermo.

La limpieza también cumple un papel importante. Se recomienda desinfectar juguetes, objetos y superficies que tengan contacto frecuente con los niños. Además, los alimentos deben ser lavados correctamente y preparados bajo condiciones adecuadas de higiene, especialmente durante viajes y paseos familiares.

El incremento registrado durante las vacaciones no significa que todos los casos sean graves. Sin embargo, los padres deben permanecer atentos ante la aparición de fiebre acompañada de lesiones en la boca, manos o pies. Una vigilancia oportuna permite evitar que el virus continúe circulando entre otros integrantes de la familia y entre los compañeros de los menores.

La prevención, especialmente en niños pequeños, sigue siendo la principal herramienta para reducir los contagios durante esta temporada de mayor movilidad y actividades familiares.

Fuente: Ecuavisa