Durante años, la imagen del trabajador autónomo estuvo vinculada principalmente a la inestabilidad, la carga administrativa y las dificultades económicas. Sin embargo, Paula Nuévalos, una agricultora autónoma de 27 años, decidió compartir una mirada diferente sobre esta forma de vida.

A través de su perfil de TikTok, la joven del campo español explicó por qué, pese a los desafíos del sector, sigue defendiendo la posibilidad de construir un proyecto propio.

Su mensaje se viralizó porque puso el foco en aspectos que, según ella, suelen quedar relegados. “Soy agricultora autónoma y estoy cansada de que solo se hable de lo malo; no tengo techo en lo que puedo ganar”, afirmó al destacar que emprender permite ampliar los límites profesionales sin depender de un salario establecido.

Nuévalos, quien estudió ingeniería mecánica pero tras la muerte de su padre regresó a Utiel para hacerse cargo de los viñedos de la familia, sostiene que una de las principales ventajas del trabajo por cuenta propia es la capacidad de crecimiento.

“A diferencia de un empleo tradicional con una remuneración determinada, el autónomo puede tomar decisiones, aumentar su actividad y buscar nuevas oportunidades”, asegura.

Aunque reconoce que esa libertad también implica asumir riesgos, considera que la posibilidad de avanzar depende en gran parte del esfuerzo y las decisiones personales.

La agricultora también destaca el aprendizaje constante como una de las grandes características de quienes trabajan por cuenta propia. En su caso, gestionar una explotación agrícola implica combinar conocimientos de producción, administración, tecnología y comercialización. Esa necesidad de adaptarse, asegura, desarrolla una gran capacidad para resolver problemas y afrontar situaciones inesperadas.

En otra de sus publicaciones, Nuévalos sostiene que “en la economía hay muchos factores supuestamente irrelevantes que realmente importan”, una reflexión con la que defiende la importancia de analizar todos los elementos que influyen en el rendimiento de una actividad económica.

El discurso positivo de Nuévalos no desconoce la realidad del sector. La actividad agraria está condicionada por factores externos como el clima, los precios del mercado, los costes de producción y las ayudas disponibles. En España, los ingresos de los agricultores autónomos varían según el tipo y tamaño de la explotación, aunque las estimaciones sitúan la media alrededor de los 1.400 y 1.500 euros brutos mensuales.

Además, los profesionales deben afrontar gastos vinculados a maquinaria, combustible agrícola, fertilizantes y mantenimiento, que pueden reducir los márgenes de beneficio. Para facilitar la gestión, muchos trabajadores del campo se incorporan al Sistema Especial para Trabajadores por Cuenta Propia Agrarios (SETA) y cuentan con medidas fiscales específicas adaptadas al sector.

Para Nuévalos, una de las mayores ventajas sigue siendo la libertad para organizar su tiempo y tomar decisiones. Considera que esa autonomía tiene un valor que muchas veces no se reconoce. “La abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen”, reflexiona sobre la importancia de valorar aspectos como la independencia y la posibilidad de construir un camino profesional propio.

Con su mensaje, la joven busca cambiar la conversación sobre el campo y mostrar que, detrás de las dificultades, también existen oportunidades. Su objetivo es equilibrar la visión sobre el trabajo agrícola y reivindicar que ser autónomo puede ser, además de un desafío, una elección con potencial de crecimiento.




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