Hay personas que actualizan todo el tiempo sus listas de reproducción y buscan descubrir nuevos artistas. Otras, en cambio, vuelven una y otra vez a las mismas canciones, incluso después de haberlas escuchado cientos de veces.

Para quienes observan ese hábito desde afuera, puede parecer una señal de nostalgia o una dificultad para dejar atrás determinadas etapas de la vida. Sin embargo, la psicología propone una explicación diferente.

Distintas investigaciones indican que repetir una canción favorita no necesariamente implica quedarse atrapado en el pasado. En muchos casos, responde a una necesidad de encontrar previsibilidad y equilibrio emocional.

La música tiene la capacidad de influir en el estado de ánimo, evocar recuerdos y acompañar distintos momentos de la vida. Precisamente por eso, las melodías conocidas pueden convertirse en un recurso cotidiano para afrontar el estrés o recuperar una sensación de bienestar.

Especialistas en psicología y neurociencia sostienen que las canciones familiares ofrecen una experiencia predecible para el cerebro. Saber qué melodía viene después, recordar la letra o anticipar un cambio en el ritmo genera una sensación de control que muchas personas encuentran reconfortante.

Un estudio de la Durham University (Reino Unido), publicado en Quarterly Journal of Experimental Psychology, descubrió que las canciones muy familiares evocaban recuerdos autobiográficos con mayor rapidez que la música desconocida.

Los investigadores les hicieron escuchar a 100 adultos jóvenes 24 fragmentos musicales, y estas fueron las principales conclusiones sobre los efectos de escuchar una canción conocida:

Otros estudios, entre ellos un trabajo publicado en la revista Psychology of Music, muestran que la familiaridad aumenta el placer al escuchar determinadas canciones, ya que el cerebro procesa con mayor facilidad aquello que reconoce.

La Asociación Americana de Psicología también ha destacado en artículos y podcast que la música puede influir en la regulación de las emociones y convertirse en una herramienta útil para reducir el impacto del estrés cotidiano. Su efecto depende de las preferencias de cada persona y del contexto en el que se escucha.

Los especialistas explican que este fenómeno forma parte del funcionamiento habitual del cerebro. Del mismo modo que algunas personas recurren a determinadas rutinas para sentirse más organizadas, otras encuentran en la música conocida un espacio de estabilidad emocional.

En definitiva, volver una y otra vez a una canción favorita no debe interpretarse necesariamente como un signo de nostalgia. Para muchas personas, representa simplemente una manera de recuperar una sensación de seguridad, equilibrio y bienestar.


Información basada y extraída de www.clarin.com. Puedes leer la noticia completa en el Link Original de La Noticia.